Versión extendida de mi colaboración publicada en el Periódico Correo el 17 de julio de 2025.
Chela, selfie y cita con el psiquiatra: así se financia la alegría en México
México presume medalla de “top-10” en el Reporte Mundial de la Felicidad 2025, pero carga un trofeo mucho menos presumible: la depresión. ¿Qué qué?
Mientras subimos historias, compartimos memes y presumimos nuestra alegría característica, alrededor de 3.6 millones de adultos mexicanos han recibido un diagnóstico de depresión y cerca de 35 millones reportan síntomas o episodios frecuentes de malestar emocional. Y aunque parezca una contradicción, no lo es: un país puede reportar niveles relativamente altos de bienestar general y, al mismo tiempo, enfrentar problemas importantes de salud mental. Esto no es un tema menor. La depresión en México ya constituye una de las principales causas de discapacidad. Para las mujeres ocupa el primer lugar; para los hombres se encuentra entre las diez principales causas. Más allá del sufrimiento individual, hablamos de un problema de salud pública con consecuencias económicas muy concretas.
La pandemia de COVID-19 agravó la situación. Diversos estudios documentaron un aumento importante en síntomas de ansiedad y depresión durante los años de confinamiento, y la ENSANUT 2022 seguía encontrando señales preocupantes: aproximadamente uno de cada seis adultos presentaba síntomas compatibles con depresión.
La factura económica de la depresión
Las consecuencias pegan directo al bolsillo.
Diversos estudios han encontrado que una persona con depresión puede perder varias semanas laborales al año entre ausencias, menor productividad y dificultades para desempeñar sus actividades cotidianas. El problema no es únicamente el ausentismo. Existe también lo que los especialistas llaman presentismo: personas que acuden a trabajar, pero cuyo desempeño se ve afectado por síntomas emocionales persistentes. El resultado es una pérdida importante de productividad para trabajadores, empresas y economía en general.
Lo más preocupante es que apenas una fracción de quienes necesitan atención logra recibir tratamiento oportuno. Las barreras económicas, la falta de servicios especializados y el estigma asociado a los problemas de salud mental siguen limitando el acceso a la atención. Y no, el home office tampoco es una cura milagrosa. Cambiar la oficina por el sofá puede modificar el lugar desde donde trabajamos, pero no necesariamente mejora el bienestar emocional.
Mucha felicidad, poco presupuesto
Aquí aparece otra paradoja. México destina alrededor de 1.3% de su gasto en salud a la atención de problemas de salud mental, aunque la Organización Mundial de la Salud ha señalado reiteradamente la necesidad de fortalecer esta área y muchos países destinan proporciones significativamente mayores. Dicho de otra manera: reconocemos la importancia del problema, pero seguimos asignándole recursos relativamente modestos.
La buena vibra ayuda, pero no sustituye al presupuesto.
El caso de Guanajuato
Cuando aterrizamos el tema en Guanajuato, las preguntas se vuelven todavía más interesantes.
La Secretaría de Salud del Estado reportó alrededor de 13 mil casos de depresión atendidos en 2023. Sin embargo, en otros momentos se han difundido cifras considerablemente mayores. La diferencia no necesariamente implica una contradicción. Una cosa son los casos registrados en los servicios de salud y otra muy distinta la cantidad de personas que podrían estar viviendo el problema sin diagnóstico o sin atención especializada. Y, si extrapolamos algunas estimaciones nacionales a la población estatal, el número potencial de personas afectadas podría ser mucho mayor.
También llama la atención otro dato: en ciertos reportes oficiales, cerca del 80% de los casos atendidos correspondían a hombres. La cifra resulta difícil de conciliar con buena parte de la evidencia nacional e internacional, que suele encontrar prevalencias más elevadas de depresión entre mujeres. Esto no significa necesariamente que el dato sea incorrecto, pero sí que merece una revisión cuidadosa de sus definiciones, mecanismos de registro y cobertura.
Como ocurre con muchos problemas públicos, la calidad de los datos también forma parte de la solución.
La industria también paga la cuenta
La depresión no afecta únicamente a las personas. También afecta a las empresas.
En Guanajuato, algunas estimaciones sugieren pérdidas millonarias asociadas al ausentismo, la rotación de personal y la reducción de productividad vinculadas a problemas de salud mental. La industria automotriz, uno de los principales motores económicos del estado, no es ajena a este fenómeno.
Las organizaciones que ignoran la salud mental suelen enfrentar mayores niveles de ausentismo, más rotación y costos adicionales de capacitación y reemplazo de personal. En otras palabras, la depresión también tiene una factura empresarial.
Entre la sonrisa y la estadística
México sigue apareciendo entre los países más felices del mundo. Y probablemente muchos de nosotros seguiríamos calificando positivamente nuestra vida incluso en medio de dificultades económicas, laborales o personales. Pero una cosa no cancela a la otra.
Podemos brindar, compartir otro meme y confiar en el optimismo que tanto nos caracteriza. Sin embargo, el vaso medio lleno no paga los días laborales perdidos ni recupera por sí solo el bienestar de quienes enfrentan un problema de salud mental. En todo caso, este tema nos recuerda algo importante: la salud mental no es únicamente un asunto médico. También es un asunto económico, laboral y social.
Al final, si queremos que la felicidad mexicana sea algo más que una buena posición en un ranking internacional, tendremos que invertir en información, atención, prevención y tratamiento.
Porque la buena vibra ayuda, pero no sustituye al presupuesto.
Lecturas recomendadas
- ENSANUT 2022. Resultados Nacionales.
- World Health Organization (2023). Depressive Disorder (Depression).
- OECD (2021). A New Benchmark for Mental Health Systems: Tackling the Social and Economic Costs of Mental Ill-Health.
- The Lancet Commission on Depression (2022). Time for United Action on Depression.
- World Happiness Report 2025.
Alejandro Mosiño
Última actualización: 22 de Junio, 2026.